Santa Teresa de Lisieux.jpg

Para rezar este triduo a Santa Teresa de Lisieux se debe rezar la oración preparatoria, la oración correspondiente a cada día y terminar con la oración final.


Novena[editar | editar código]

Oración Inicial[editar | editar código]

¡Jesús amantísimo que viniste al mundo en busca de las almas y en todos los siglos haces brotar en los vergeles de la Iglesia flores de santidad! ¡Cuán admirable y digna de todo agradecimiento es tu providencia para con el Carmelo en cuya mística montaña nació Santa Teresita y floreció en virtudes y desde donde, como faro de salvación, nos guía enseñándonos su caminito de infancia espiritual!

No sólo las almas piadosas y las que se santifican en los claustros van tras el olor de sus perfumes y siguen la luz de sus ejemplos y enseñanzas, sino hasta las que nacieron en la infidelidad, las que renegaron del cristianismo o dormitan en la indiferencia..., todas aman a Teresita, deslumbradas por la luz de sus milagros y agradecidas a su lluvia de gracias. Al glorificar su nombre, te bendecimos, dulcísimo Redentor, por esta obra maravillosa de tu gracia y al invocarla en este Triduo, sed benévolo a nuestras súplicas para obtener la imitación de sus virtudes y, mediante ellas, la participación de tu gloria en los cielos. Amén.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:

Oraciones correspondientes para cada día[editar | editar código]

Primer Día[editar | editar código]

Predestinación de Santa Teresita

¡Angelical Santa Teresita del Niño Jesús! ¡Cuán bien supiste comprender la providencia y el amor a Jesús al escogerte entre las predestinadas para el cielo, viendo claramente "el misterio de tu Vocación" y más que nada "el misterio de los privilegios" que Jesús se dignó conceder a tu alma!

Leyendo tu vida se siente palpable la realidad de la vida sobrenatural; la historia de tu alma es un eco de tu vocación al cielo y en tus intimidades con Jesús, que tan delicadamente relatas, se siente una imantación irresistible hacia El Amor de los amores y Esposo de todas las almas; hasta soñando pensabas en Jesús y creías ver escrito tu nombre en el cielo. No conociste al mundo y tuviste sólo tus delicias en la lectura de los libros santos, en las visiones y sonrisas de la Virgen María, en las hablas intimas con Jesús, en el celo y oración por la conquista de las almas y cifraste tu bienaventuranza en vivir siempre en la tierra haciendo bien, como el Divino Maestro.

En esa predilección por tu alma y en tu correspondencia a las gracias con que fue enriquecido está el secreto de tu predestinación.

Haz, celestial protectora mía, que sea fiel a todas las santas inspiraciones para salvarme y glorificar así la sangre redentora de Jesús. Amén.

Concluir con las oración final.

Segundo Día[editar | editar código]

Santificación de Santa Teresita

¡Oh Santa Teresita del Niño Jesús, que jamás negaste a Jesús cosa alguna, y, como alma gigante, fue tu ideal de por vida llegar a ser una gran santa! ¡Qué aprecio de todas las obras buenas! ¡Qué preparación para recibir los Santos Sacramentos! Cuán diligente en el amor a María, cuán activa por ingresar en los claustros teresianos, lejos del mundo y con inflamadas ansias de sacrificio. Fuiste tan amadora de Jesús que por verle servido y glorificado en todas partes y pensando que de los abismos del infierno no subiría jamás hasta El ni un solo acto de amor, deseaste de buena gana verte sumergida en aquel lugar de tormentos y blasfemias para que allí fuera eternamente amado.

¡Qué anhelos de santificación tan encendidos al escoger para tu ideal de santa la vida de todos los santos y vírgenes, el mismo martirio y todos los géneros de suplicio, no tan sólo deseados, sino padecidos por amor a Jesús. "Abrid, Jesús mío, el libro de la Vida donde están consignadas todas las acciones de vuestros santos -escribe en la Historia de un alma-: todas ellas quisiera haberlas llevado a cabo por vuestro amor.

Admiro, celestial Santa Teresita, tu gran amor y al sentirme animado por tu ideal, te ruego sea yo una de aquella legión de almas que suplicabas a Jesús las hiciese pequeñas victimas dignas de su amor; que, como tú, presienta por mi endiosamiento la hora de volar al cielo para amar a Jesús sin fin y gozarme en su gloria. Así sea.

Concluir con las oración final.

Tercer Día[editar | editar código]

Glorificación de Santa Teresita

Dios ha bendecido, gloriosa Santa Teresita, tu ideal de santidad. Pasaste por la tierra con alas de ángel y tras una vida breve, se dignó glorificarte como a los santos más encumbrados, otorgándote el don de milagros, la protección más universal y decidida sobre cuantos te invocan y una atracción sobrenatural e irresistible para cuantos contemplan tu imagen y leen tu Vida.

En este siglo de olvido casi absoluto del cielo, de desprecio de las cosas santas, de desconfianza y aun negación del mundo sobrenatural crió Dios esta alma, entre cuyas virtudes las más admirables son la vida de fe, la práctica y aprecio de las obras piadosas más insignificantes y el abandono total en Jesús para que El, tan amante de las almas como cuando vivía en la tierra, la acaricie con amor como a niño inocente, con ella tenga sus complacencias y cumpla su promesa de otorgarla el cielo.

Dígnate, angelical Santa Teresita, infundirnos tu espíritu y hacernos merecedores de tu protección. Que sepamos amar a Jesús y gustar de sus intimidades; cargar con su cruz en la tierra para cantar eternamente sus infinitas misericordias. Amén.

Concluir con las oración final.

Oración Final[editar | editar código]

¡Amabilísima Santa Teresita del Niño Jesús! Al celebrar tu gloria, bendecimos a Dios por su providencia en predestinarte y ofrecer al mundo tu vida como ejemplar de virtudes heroicas para animar a cuantos, camino del Cielo, sienten desaliento y cautivar a los que no gustan de las cosas divinas.

Agradecidas acuden a tu altar todas las almas, viendo que, conforme a tu promesa, no permaneces inactiva en el cielo, sino que haces descender la lluvia de rosas y gracias y tanto favoreces a los que te invocan que, fiel a tu palabra, tienes tu cielo en la tierra, haciendo bien.

Sigue, celestial Santa Teresita, favoreciéndonos; bendice en especial a cuantos pertenecen a tu Pía Unión; haz que en las tierras de la infidelidad alumbre la luz cristiana, para que todos podamos gozarnos un día eternamente en el amor y en la presencia de Jesús. Amén.

Véase también[editar | editar código]

Énlaces externos[editar | editar código]

  • Nota: Devocionario.com posee un folleto imprimible de esta oración.
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