Jesús, Buen Pastor, te alabamos
porque quisiste permanecer cerca nuestro
en el sacramento de la Eucaristía.
Te alabamos porque regalaste a Mario Hiriart
la vocación de ser cáliz vivo,
portador tuyo a los hombres,
según el ejemplo de María.
É l te siguió como tu discípulo
en medio del mundo,
siendo heroicamente fiel
a su Alianza de Amor
con la Madre tres veces Admirable de Schoenstatt.
Confiados en que tú lo escuchas con agrado,
encomendamos a su oración...
(aquí se dice la intención por la cual se implora).

Con gratitud te pedimos, Señor,
que tú concedas a Mario
el reconocimiento de la Iglesia
y pueda ser beatificado
para bien de todo el Pueblo de Dios,
para gloria de tu nombre,
del Padre y del Espíritu Santo.
Amén.


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