Te alabamos  y te agradecemos, Padre, por haber elegido a tu siervo Guillermo como ministro tuyo y fiel servidor de tu Iglesia y porque nos manifestaste en él tantos signos de tu bondad y de tu salvación. Te rogamos que, por su intersección, podamos también nosotros sentirnos unidos a Ti y ser reales servidores de nuestros hermanos, compartiendo con ellos los dones que Tú nos concedes. Amén.

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