Enseñame, mi Dios, a andar tu camino en el Espíritu Santo,

para recibir el alimento de vida que das a tus creyentes para elección y santidad.

Acéptame bondadoso entonces en la suma bienaventuranza y déjame descansar en tu regazo. (De Vite Meritorum, III,29)

  • Valiosa contribución dada por los administradores el sitio www.hildegardiana.es se agradece de todo corazón.
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.