Nuestra Señora de la Caridad del Cobre 2.jpg

Virgen de la Caridad del Cobre hija amada del Padre, Madre del Señor Jesús y templo del Espíritu Santo, y Madre de todos los cubanos.

Al celebrar con alegría el cuarto centenario de la presencia de tu bendita imagen en nuestra tierra cubana, te alabamos y te damos gracias por ser regalo de Dios para nuestro pueblo, por peregrinar con nosotros mostrándonos a Jesús, por animar siempre a la Iglesia que guiada por el Espíritu Santo, quiere servir a su pueblo.

María de la Caridad, mujer creyente, fortalécenos en la fe; maestra de esperanza, enséñanos a vivir esperanzados; reina y señora de la caridad, muéstranos el sendero del amor, del perdón y la reconciliación entre todos los cubanos.

Acompáñanos en la oración, enséñanos el camino de la conversión, ayúdanos en el compromiso y en el servicio a los hermanos, especialmente a los que más sufren.

Madre de la Caridad, que eres signo y vínculo de unidad, te suplicamos por todos tus hijos que, desde dentro y fuera de la patria, desean lo mejor para Cuba,
te miran como símbolo de cubanía, y sienten que la Caridad nos une. Cuídanos y protégenos, líbranos de todo mal.

Contigo, primera discípula y misionera, queremos seguir anunciando a Cristo como el Camino, la Verdad y la Vida para que nuestro pueblo, en Él, tenga vida abundante, verdadera y eterna.

Santa María, Virgen de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros a Dios.

Amén.

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