San Francisco de Borja, Venimos a tu presencia conmovidos por tu ejemplo, y deseosos de imitar tus virtudes. Tu testimonio ilumina nuestras vidas, amenazadas en nuestro siglo por la tentación del materiali
smo y de la soberbia, del egoísmo y la pereza. Te pedimos que cada día crezcamos en humildad y en pobreza de espíritu, en generosidad para con Dios y en fervor apostólico. Que a ejemplo tuyo, podamos ser para nuestros contemporáneos un signo de la Presencia de Dios en el mundo, y merezcamos compartir la gloria en que habitas, con Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

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